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Si no somos nadie, a nadie va a importar

2016 ha sido el año de las emociones.

A principios, tuvimos que decirle adiós a esa estrella que bajó de Marte y con eso empezó un efecto dominó que nos hizo sentir, sobretodo al final, que fue el peor año de nuestras vidas.

Alguien tenía que levantarnos el ánimo entre tanta muerte, resultados presidenciales y polos que continúan descongelándose sin remedio alguno.

Ahí estábamos nosotros, los publicistas.

Como expertos en comunicación, nuestra labor ha ido mutando del “busque, compare y compre” al “tú puedes con todo, eres perfecto tal como eres y mi producto solo te da un empujón a conseguir aquello que te propones”.

 

Y 2016 no ha hecho más que reivindicar la reivindicación.

A continuación quiero compartir con vosotros los últimos tres spots de 3 de las mejores marcas valoradas por el público y la profesión:

 

 

¿Qué tienen en común Campofrío, Aquarius e Ikea?

Al margen de compartir agencia, los tres spots parten de una premisa:

Quiero reivindicar X.

Porque somos Y (diferentes, padres, hijos, iguales, los mejores).

Z ,que es mi producto, está de acuerdo con tu forma de pensar.

Consume Z porque oye, tú tienes la razón.

 

Es una fórmula aplaudida por el cliente, premiada en festivales y con lo más importante: el beneplácito del consumidor.

Sin embargo este 2017 el globo que, entre todos, hemos inflado no corre el riesgo de estallar.

Peor aún, el continuo impacto de mensajes motivadores, moralejas y clichés que nos autosatisfacen en forma de vídeos en formato cuadrado nos hace planos de moral.

Porque que tres marcas distintas cumplan el mismo guion solo significa que hemos pasado de crear marcas blancas a personalidades blancas que al final… no tendrán nada que reivindicar.

O eso nos hacen creer.

 
¿Antes las mujeres no eran fuertes e independientes?
¿Antes los padres no sufrían la no conciliación?
¿Antes nuestros abuelos, esos que no saben de smartphones, no sobrevivieron a una guerra?

 
 
Todo eso da igual, si ya lo sabías ahora lo sabes pero de verdad verdadera.

La diferencia es que las palabras han perdido su fuerza, ahora el argumento es la machine gun que enuncia la verdad, la razón que tú tienes o quieres tener.

Y si nos dicen en un vídeo cuadrado con reproducción automática que 2016 ha sido un año de mierda así ha de ser.

Mientras tanto, hola 2017.

 






Javier Rubio – David Sousa
Departamento Creativo
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