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ESTA MAÑANA

Cuando crees que estás simplemente durmiendo, te miro y me acuesto a tu lado. Me quedo ahí, como siempre. Estos ratos me alimentan, soy de ellos y ellos son míos. Sale el sol y me quedo pensando en que este día sea diferente. Mientras te duchas, tarareo contigo y me relajo con tus desafines. Seamos uno mientras te beso.

Coloco todo. Minuciosamente dejo algunas cosas en ángulos rectos. Preparo el desayuno como sé que te gusta y me quedo mirando tu sonrisa. Salimos de casa y saludamos al vecino mientras te aprieto la mano cuando carraspea, es muy cómico. En la calle me da el sol en la cara, y de repente no puedo andar. Mis pies se anclan, mis brazos se agarrotan y, poco a poco, comienza a aprisionarme la piedra. Tú me sueltas, como cada mañana. Te das la vuelta y no miras atrás, no te importa ¿Otra vez el mismo camino? ¿Me voy a quedar aquí otra vez? Rompe con el ímpetu de aquel día estos lastres y salgamos corriendo. Quiero que llueva, quiero mirar, ver y oír cosas que no he visto, no he oído y, sobre todo, que no he imaginado nunca. Quiero comprender, extrañarme y escandalizarme. Quiero morir de placer, vivir de ilusión y revivir en carne.  
 
Y te vas. Te vas. Paso tras paso, paso sobre paso. El mismo camino. La misma ropa, las mismas preocupaciones, las mismas metas, los mismos miedos. Y yo, te bloqueo cualquier otra salida. Te resignas. Sé que me quieres. Por cuidarme me construyes. Por cuidarme me aprisionas, me bloqueas. Te aprisionas. Te bloqueas. Por protegerme eres capaz de matar. Por protegerme eres capaz de renunciar a cualquier cosa. Por protegerme eres capaz de odiar.

No es necesario. Solo hay algo que quiero que hagas. Coge tu odio, tu ira y tu frustración. Coge tu amor, tu calma y tu ilusión y destrúyeme cada mañana. Deja que me rehaga. Deja que me renueve y respire ese aire que tu también anhelas. Juntos podemos hacer lo que queramos, no hay normas, no en este juego. Somos los constructores, los alquimistas y los médicos. Somos el agua, las montañas y el viento. Lo somos todo. Así que libérame de una vez y abramos camino pero, por favor, tú primero y yo después, que las culturas siempre lo hacemos así.

Jairo Sepúlveda
Creativo MPC